ENERGÍA GEOTÉRMICA:

Geotermia solar en las casas modulares

Con la incorporación de la geotermia solar en la casa modular se busca el mínimo gasto energético aprovechando las energías renovables. La energía geotérmica de baja temperatura es una fuente renovable, limpia y disponible en casi cualquier lugar, basada en intercambiar el calor almacenado en el subsuelo por la radiación solar.

Un sistema geotérmico solar se sirve de una bomba de calor y un sistema de perforaciones en el suelo para aprovechar esta temperatura templada. La clave de la eficiencia de estas bombas de calor está en la diferencia entre la temperatura que se quiere conseguir y la temperatura a la que se encuentra el elemento a calentar. El intercambio de calor con el subsuelo permite proporcionar el mismo confort a la casa, pero con unas necesidades de energía eléctrica mucho menores que el de una bomba de calor convencional.

El sistema de distribución es mediante agua, de esta manera el calor del subsuelo se traspasa a un caudal de agua. Se alimenta el sistema de suelo radiante, que se puede complementar con un dispositivo de refrigeración por aire.

También se puede realizar la refrigeración mediante suelo frío, si se combina con una deshumectación del aire para evitar condensaciones sobre estas superficies más frías.

Así, vemos que las posibilidades son variadas, aunque hay que destacar que la opción más eficiente es la distribución del calor mediante suelo radiante.

Para poder aprovechar la temperatura estable a la que se halla el subsuelo es necesario realizar una serie de perforaciones en el terreno. Las dimensiones de estos pequeños pozos de 10 a 15 centímetros de diámetro dependen de las dimensiones del lugar a climatizar, la disponibilidad de terreno o las condiciones geológicas.

En el interior de cada perforación se situan unas canalizaciones en las que se da el intercambio de calor, consistentes en un tubo, generalmente de polietileno, lleno de líquido. Generalmente este fluido circulante es agua o bien una solución salina con una sustancia anticongelante, para impedir que el fluido solidifique si se dan bajas temperaturas en la superficie del suelo. Esta fórmula es inocua para el medio, pese a que de todas formas el fluido en ningún momento entra en contacto con el suelo ya que el tubo está perfectamente sellado.

El líquido circula continuamente por el circuito cerrado: desciende, se calienta (o enfría, si es verano) y sube de nuevo, accionado por una pequeña bomba. En este punto, el medio circulante cede su calor (o frío) al refrigerante (evaporación) y a continuación este al medio empleado para la calefacción (compresión y condensación) sea aire o agua. Seguidamente, el fluido vuelve a descender por el circuito situado en las perforaciones del terreno para obtener más calor, o cederlo si en verano, y así de continuamente. Este sistema de perforaciones tienen un rendimiento elevado puesto que el intercambio se realiza a una profundidad de entre 50 y 100 m.

La principal ventaja de comprar un aparato eficiente o que aproveche energías renovables es que la inversión que se realiza inicialmente se recupera con relativa rapidez. Una instalación de geotermia solar en la casa se puede amortizar en un período de entre cinco y diez años. A partir de ese momento, todo lo que se ahorra son ganancias. Esto es posible gracias a que las GHP utilizan entre un 25% y 40% menos de electricidad que los sistemas convencionales de calefacción o de refrigeración, accionados por gas natural, propano, gasoil, o que los radiadores convectores eléctricos, por ejemplo. Además, requieren poco mantenimiento y tienen una larga vida útil.

Ilustración explicativa energía geotérmica